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23 de septiembre 2019 Liga Deportiva

Felipe ‘El Vikingo’ Jaramillo reconoce a su rival: “Lo de Ricaurte fue genial”

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Sin trucos en la lengua. El mediocampista de Millonarios habló de lo que muchos no apreciaron en la victoria 1-2 del “Azul” frente a Independiente Medellín en el Atanasio

De los testimonios que reconcilian por su nobleza y honestidad. En medio del furor que había producido aquella victoria constreñida de Millonarios 1-2 ante Medellín, Felipe “El Vikingo” Jaramillo descorrió la “cortina” para que se apreciara su discurso, que sonó sincero, demasiado tal vez.

“De lo de Ricaurte estaba hablando en el banco. Les dije a los compañeros que paramos la línea de cinco -la verdad la habíamos trabajado mucho en entreno-, sabíamos que la íbamos a hacer si íbamos ganando, pero ante una jugada como la de Ricaurte no se puede hacer nada, lo de Ricaurte fue genial”.

“El Vikingo” se refería a ese toque piel de gamuza, taco de espaldas a la defensa azul para habilitar a Germán Cano, hecho por el diez rojo y con el que desbarató la línea de cinco y la encerrona que intentaban nueve jugadores capitalinos, sin contar con Wuílker Faríñez.

“Todos esperábamos que Ricaurte la controlara o que hiciera un pase de primera, hacia atrás, y nos salió con un taco. También es muy importante reconocerle al rival las virtudes”, dijo Jaramillo. Ninguna amargura, al contrario, expresaba genuina admiración.

Aparte de lo de Ricaurte, solo le faltó aplaudirle, lo cual es loable, “El Vikingo” también describió la zozobra que se vivió en el banco embajador cuando el “Matador” igualó 1-1 y el “Poderoso” se lanzó como una horda enfurecida de pretorianos sobre todos ellos…

“Nosotros sabíamos que llevábamos la diferencia a favor y, cuando nos empataron, todo lo veíamos cuesta arriba. Es más, lo veíamos con posibilidad de perderlo porque ellos estaban más encima que nosotros”, manifestó Jaramillo.

Sí, “lo veíamos con posibilidad de perderlo”, dijo. No recurrió a ningún eufemismo. Nada de trucos retóricos para maquillar aquel apabullamiento al que había sido sometido su equipo. Tampoco estaba tan ebrio de victoria como para falsear la historia.

Todo lo contrario. La conclusión de “El Vikingo” fue un aforismo lógico ya usado por muchos otros que al saber que no fueron prolijos en la generación de fútbol terminaron recibiendo un botín como recompensa al sufrimiento. Resiliencia pura.    

“El fútbol es así, no es de merecimiento sino del que aprovecha las oportunidades. Nosotros las aprovechamos al máximo y gracias a Dios sacamos adelante este triunfo”, concluyó el rubio jugador de Millonarios.

Por: Amado Hernández Gaviria

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