Sábado, 10/02/2018 Home » Actualidad » Deportes » Ciclismo » Juan Felipe Osorio, el gregario de oro del Manzana Postobón

El joven pedalista es uno de los hombres que más se ha mostrado en la Colombia Oro y Paz por parte de la escuadra Rosa.

La escuadra rosa que resalta en el pelotón de la carrera Colombia Oro y Paz, Manzana Postobón Team, cuenta en sus filas con un joven portento que está dispuesto a dar todo en pro del trabajo de sus compañeros, pero que por cosas de la vida ha sido uno de los que más ha destacado en la competencia.

Se trata de Juan Felipe Osorio, corredor antioqueño, oriundo de La Unión, que ha relucido en dos de las fugas que se han presentado a lo largo de los cinco días de competencia efectuados. ‘Pipe’, como lo llaman sus compañeros, ha resaltado el color rosa en las escapadas de la segunda y la quinta fracción.

Osorio entrega todo en su bicicleta desde los 12 años, cuando por el consejo de alguien se salió de otro deporte, del fútbol. Allí también se destacaba, como lo reconoce él mismo, era “Bueno, jugaba de lateral derecho, pero al final me definí por un deporte en el que se nota más el esfuerzo individual y que se complementa con lo colectivo, se necesita de varias personas para conseguir los resultados”, hecho que lo convenció de que el ciclismo era lo suyo.

En un país en el que prima el fútbol para la mayoría de los aficionados, el ciclismo tiene un lugar especial, en el corazón, el alma y en el ser de su gente que recuerda las grandes gestas de otrora y que cada vez revive más la pasión por un deporte que llegó a ser rey en el país.

Tanto entusiasmo e interés que se viene despertando tiene convencido al deportista de 22 años que cuando cambió de deporte tomó una “Decisión acertada, gracias al ciclismo he conocido y aprendido muchas cosas. Me ha forjado como una excelente persona. Me gusta demasiado”, afirma lleno de orgullo y convencimiento.

El gusto por las bielas y los pedales comenzó como un hobbie, como lo es para la mayoría, pero “Ahora es una profesión, la que me tomó con toda la seriedad del mundo y disfruto demasiado estar sobre la bicicleta”, el llegar a la cúspide y competir en pruebas de primer nivel no le ha hecho olvidar de sus orígenes, los cuales tuvo desde su base en la escuela de formación Rangiflex, al igual que su paso por el Orgullo Paisa y el Rionegro. Luego llegó al 4-72 para enrolarse e iniciar todo el proceso con el Manzana Postobón.

A punta de esfuerzo, ‘Pipe’ se ha ganado un puesto entre los fijos de la escuadraa, algo que le ha dejado en claro que “El sacrificio y el hacer un trabajo honestamente vale. He estado siempre en la nómina titular”, por lo que aprovecha para “Agradecerles a los profes por la confianza que me brindan para aportar al equipo y para ganar”.

Aunque su función principal es dar una mano a los demás, “Muchas veces me ha tocado de gregario, pero con ello llegan situaciones en las que toca responder y lograr victorias”, esas que se convierten en momentos de sabor inigualable: “El ganar es el momento más dulce. Me marcó mucho el triunfo de etapa en el Clásico RCN, hacía muchos años no ganaba, venía de un proceso de aprender. Volver a ganar y alzar los brazos fue algo muy bonito”.

Sobre la bicicleta hay momentos de satisfacción, pero también llegan situaciones que no son las esperadas, las mismas no se reciben con frustración, por el contrario, se convierten en “Aprendizajes. Cada que a uno le va mal en una caída, está enfermo o pasa alguna circunstancia así es algo que lo hace a uno más fuerte”, manifiesta.

El ciclismo se le ha convertido en su razón de ser, por lo que el equipo es su “Familia”, la misma en la que se debe ”Entregar todo al compañero para seguir el trabajo. Es como por escalas. Uno hace una escala, otro compañero otra y el último es que logra coronar e ir por el resultado que queremos”.

Esa es la familia adoptiva, casi que con la que más tiempo comparte, pero la suya, la de sangre, la lleva en el corazón, esa que está integrada por su padre: don Alveiro Osorio, doña Claudia María Arboleda, su madre, y sus hermanos: Lorena, Andrea y Emanuel.

Ese amor también es compartido con su novia, con la que trata de compartir cada que tiene espacio: “Cuando se puede vamos a cine. Cuando no, a descansar, a leer un poco, hacer jacuzzi, sauna para despejar la mente y hacer cosas diferentes”, expresa.

Su sueño profesional es seguir creciendo y poco a poco demostrar todas las capacidades, además complementarlo para estudiar algo relacionado con el deporte. “Educación física o algo que tenga que ver con el deporte”.

Muchos kilómetros por recorrer, pedalazos que dar, caramañolas que entregar y desocupar le quedan a Juan Felipe Osorio en una prometedora carrera deportiva en la que a sus 22 años ya ha sabido labrar un camino que lo ponen como uno de los más combativos en cada carrera que participa.

Por: Deybi Alexander León – @dleondeportes 
Liga Deportiva Postobón

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