Ciclismo
19 de junio 2019 Liga Deportiva

Miguel Ángel Rubiano, el “ingeniero” que en bicicleta se fugó

Foto: Anderson Bonilla
puntos svg
arrows svg arrows svg
Compartir

El de Miguel Ángel Rubiano es uno de esos rostros destacados dentro de los pedalistas que ruedan por las carreteras colombianas durante la edición 69 de la Vuelta a Colombia, de esos que hacen sacar celulares y encender los flashes de los fieles aficionados que lo buscan para la foto en los municipios por los que transita la competencia.

A sus 34 años ya hay muchos kilómetros recorridos y demasiadas experiencias vividas arriba de la bicicleta, tantas para estar en ese selecto grupo de hombres a seguir por los conocedores seguidores de nuestro vibrante ciclismo.

El 11 de mayo de 2012 es el día que se viene a la mente cuando se habla del popular ‘Micky’, como se le conoce en el ámbito ciclístico, en aquella épica jornada entre Urbino y Porto Sant’Elpidio cuando se mostró ante el mundo como el ganador de la etapa seis del Giro de Italia de aquel año.

Su extensa trayectoria lo llevó a defender los colores de varios equipos internacionales, en Italia, Serbia y hasta en China, en los que disfrutó, se llenó de satisfacciones y aprendió de cada kilómetro recorrido.

Después de tanto trasegar, este hombre de la carretera vio como su camino se dividió entre sus grandes pasiones: su deporte, que tanto le ha dado, y su añorada familia, en la que sus cuatro pequeñas hijas -las dos menores gemelas- demandan de toda su atención e intensión, cuando se aparte de su bici.

Su historia sobre esa eterna compañera de dos ruedas data de toda la vida, tan solo tendría 3 años cuando su padre le regaló su primera bicicleta, que lo enamoró eternamente, lo cautivó y lo fue llevando e internando en la cultura de las ruedas y las cadenas.

El punto de quiebre se marcó cuando llegó el momento de estudiar. Entre la Ingeniería Electrónica en la Universidad Distrital y el ciclismo, Miguel Ángel tuvo que meditar: “Ambas cosas era muy complicado”. Tras dos semestres cursados, determinó dar dos años de opción al deporte, si no prosperaba, a las aulas retornaba, pero allí, en ese año de límite, en Europa fue a terminar.

Ese ciclismo se lo ha dado todo en la vida al corredor del equipo Coldeportes Zenú: “Soy quien soy gracias al ciclismo. He viajado, he conocido, he vivido, he adquirido grandes experiencias. El ciclismo le enseña a uno siempre grandes cosas. Con cada carrera deja algo nuevo”.

Sin embargo, tanto en el ciclismo, como en la vida, no todo es alegría. Su momento más duro estuvo asociado a esta misma competencia. Hace un año, Miguel Ángel no pudo tomar la partida en la Vuelta a Colombia 2018 debido al fallecimiento de su señora madre, por esos días, situación que recuerda mientras aún la mirada se remoja y la voz se le entrecorta con el recuerdo de su progenitora.

“Eso le enseña a uno a ser más fuerte, de cada situación hay que aprender”.

Precisamente en esos aprendizajes está enfocando una parte de su papel en el equipo, aportando a sus compañeros e incluso a sus colegas de otras escuadras, a los que busca servir como “Referencia y transmitir los conocimientos a todos. Prevenirlos, guiarlos y aportarles en algo”.

Es por ello que Rubiano espera “Seguir trabajando en el ciclismo”. Y espera “Enseñar todo a los jóvenes que vienen”, ya sea como entrenador, manager de equipo o cualquier rol que lo mantenga activo en el deporte.

Su mensaje para las nuevas generaciones es claro, que: “Persistan siempre, que sepan superar cada dificultad. Esa es la clave para superar la vida y ser un gran profesional. Soñar en grande que así es como se próspera”.

Lleno de experiencia y siempre con una sonrisa dispuesta, Miguel Ángel Rubiano sigue pedaleando a paso firme, aún con mucho talento por desplegar, esmerando siempre en su rodar ir enseñando y un consejo ir aportando.

Robigzon Oyola, un líder a ‘regañadientes’ en la Vuelta a Colombia

Vuelta a Colombia: San Gil-Bucaramanga, la carrera se interna en Santander

Liga Deportiva Postobón