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19 de mayo 2018 Liga Deportiva

Nacional volvió a ser el Rey de las remontadas

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En una noche rica en emociones y saturada de lluvia, el Verde paisa llenó de alegría a su fanaticada. Dayro Moreno, tocado por las muzas, hizo de ésta otra faena memorable…

Dos goles de Dayro Moreno, uno de penalti en el último minuto del juego, le permitieron al Atlético Nacional clasificarse a la semifinal de la Liga I tras superar 2-0, este sábado, al Deportivo Cali en el estadio Atanasio Girardot.

Si bien el partido amagaba con extenderse a la definición desde el punto penal, el Verde de Antioquia siempre fue superior al Verdiblanco, que en el juego de ida se había impuesto 1-0.

Tormenta verde

El pito soltó su ruido y Nacional se fue a vivir a los cañaduzales. Cali cedió el balón, también la grama. La presión alta del Rey de Copas prometía desenlaces a corto plazo, sin embargo, la profecía jamás se cumplió.

La cancha era una charca pintada de verde. El aguacero de la previa y la lluvia pertinaz durante los 45 minutos iniciales, mantuvieron llenos los canales del drenaje. El balón era una esfera aceitosa que prometía “errores”.

El juego por las bandas provocaría los primeros gritos en el cemento. Nacional lanzaba a Reinaldo Lenis por derecha, a Vladimir Hernández por izquierda, Macnelly Torres los alimentaba, y en el centro, como cazador furtivo, emergía Dayro Moreno. La posta de bandas la completaban el diestro Helibelton Palacios y el zurdo Christian Mafla.

Muy pronto, la tinta empezó a llenar las libretas de los apuntes. Y en todos, como la palabra Bolívar en un texto de historia, apareció el Vargas, de Camilo. Pase al vacío para Moreno. Parpadeo defensivo, Camilo Vargas achicó con su mano derecha. Primera obra del “salvador” (1’).

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El agua venía con avalancha. El callejón derecho, banda custodiada por Jeison Angulo, era trinchera de constante tableteo. Lenis zapatazo en el área, balón cruzado, Vargas se tiró… Un ¡ay¡ de multitud retumbó en el Atanasio (8’)

El juego se desarrollaba en el último cuarto. El 4-2-3-1 del Cali parecía un 4-5, solo con el Pepe Sand liberado del medio hacia adelante. Amasijo, montonera, doble tapia… En ofensiva, el Azucarero apenas había arriesgado con un cabezazo de Dany Rosero arriba del horizontal.

Los timbres de las alarmas caleñas sonaban arriesgando a quemar su embobinado. “Mac” hizo su truco preferido. Globo, pase filtrado, a espaldas de los zagueros. “Vlacho” metió la testa y habilitó a Moreno. Zapatazo, de nuevo Vargas se batió en el piso… ¡Monumental! (14’)

Cali continuaba apostándole a la paciencia y al error. Sand, que había sido amonestado desde el primer minuto por juego brusco, presionó a Fernando Monetti que quería jugar al estilo Higuita. Apretado, tuvo que despejar hacia un lado mientras el pórtico estaba desnudo (17’)

Las tribunas altas lucían como las crestas de Los Andes: blancas, nieves perpetuas, según el impacto visual de los impermeables.

Christian Mafla, reemplazo de Marcelo Delgado en la inicial, rompió la línea por la izquierda y enfrentó a Vargas. O Vargas lo enfrentó a él. Coloso vaciado en bronce. De nuevo el portero caleño salvó los trastes (32’)

Y así proseguía el partido. En Cali, los seguidores verdiblancos seguro ascendían al Cerro de las Tres Cruces de rodillas. Otra incursión verde. Otra aparición de Vargas. El juego era de un solo arco… Camilo contra el mundo (34’)

¡Vamos, vamos mi Verde que esta noche tenemos que ganar! El Atanasio era un aullido de muchedumbre obsesionada por la remontada. Canto frenético. Furia y pasión hacían el coctel de la esperanza.

Deportivo Cali jugaba a la defensiva. Y, a pesar de su actitud, su zaga parecía un techo roto. Todas las “goteras” terminaban en los guantes de su guardameta. Nacional todo lo hacía bien: toque, circulación, cambio de frente, pases entre líneas… menos la finalización.

Más de media docena de oportunidades se había extinguido en la piel, los huesos y los guantes de Vargas, quien alguna vez había sido castigado por las bocas que esta noche le cantaban al “Rey de Copas”. 0-0. A los camerinos. Cali, de momento, a la semifinal.

Camino a la semifinal

¡Vamos, vamos mi Verde que esta noche tenemos que ganar! El Atanasio, cada átomo de su cemento, vibraba con esta orquestación de fe.

El segundo período despegó como finalizó el primero. Alud sobre la cabaña azucarera. Daniel Bocanegra, patrón y caudillo, se sumó a la peregrinación sobre los tres metales verdiblancos. Media distancia, el balón puso a tiritar el larguero (49’)

Ninguno de los técnicos había modificado sus partituras. El partido mantenía su dinámica. Botes y rebotes en la frontera del área, balón cargado de terror. La salida azucarera falló, la bola persiguió a Moreno y dentro del área el de Chicoral conoce los secretos ¡Zaz! Gol, 1-0 (50’)

Con la anotación en contra e igualdad de la serie, se esperaba la reacción del Cali, sin embargo, Gerardo Pelusso mantuvo su equipo tirado sobre sus alambradas.

Los primeros indicios apenas se percibieron a partir del minuto 60, no obstante, la pérdida inmediata de la bola hacía abortar cualquier tentativa de gol enfrente de Fernando Monetti. Nicolás Benedetti era una ficha anónima.

Nacional anotó dos goles más, con Moreno, pero en posición adelantada. El segundo tanto nacionalista, el de la clasificación directa, olía a pan recién hecho.

Pelusso decidió reforzar sus púas. Ingresó Kevin Balanta, otro recuperador, y sacó a Benedetti, único armador, aquejado de molestias físicas. (66’)

Almirón leyó que su equipo sufría un cambio de disposición, un bajón energético, entonces le inyectó nuevos vatios. Jeison Lucumí sustituyó a Lenis, exhausto y ampollado de tanto cabalgar sobre la banda (69’).

El Coloso de la 74 seguía escupiendo los cánticos de la devoción. Sur, era una muralla de trapos verdes y estremecimientos colectivos.

Andrés Pérez, fastidiado de tanta dominación, le metió munición al mosquete, descargó el gatillo y Monetti, aporreado por la lluvia, respondió con un vuelo de Fénix hacia el vertical izquierdo (76’). El Azucarero, sin volantes de confección, se reacomodaba en la gramilla. Los penales susurraban…

Almirón le dio un doble giro a la perilla para sintonizar mejor sus líneas. Aldo Leao Ramírez por “Mac” y Diego Braghiri por Bocanegra (80’). La variante coincidió con la expulsión de John Édison Mosquera por acción violenta (81’) Nueve minutos de ilusión, nueve de terror, según el bando.

Cali se desajustaba entre sus bloques. Un jugador menos era un latifundio de cancha libre. Moreno, en solitario, obturó arriba del horizontal (85’)

Pelusso ingresó a Fabián Sambueza, por Delgado, apostándole a los pénales (88’). El 1-0 parecía mantenerse hasta el final, sin embargo, una sujeción sobre Moreno dentro del área fue sancionada con el castigo máximo ¡Penalti!

El de Chicoral desenfundó y castigó con despiste para Vargas. Gol, 2-0, Nacional está en la semifinal.

 

Por: Amado Hernández Gaviria

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