Tottenham dejó la vida ante Ajax para salvar la clasificación…

Foto: JOHN THYS / AFP
8 Mayo, 2019 || Liga Deportiva

La Champions League ofreció un drama tipo Shakespeare en el Johan Cruyff Arena. Lo de Lucas Moura fue una descarga de miles de voltios sobre los corazones de todo el mundo.

 

La Champions League ofreció un drama tipo Shakespeare en el Johan Cruyff Arena. Lo de Lucas Moura fue una descarga de miles de voltios sobre los corazones de todo el mundo

Tottenham se clasificó a la final de la Champions League tras remontar y vencer 3-2 a Ajax en el estadio Johan Cruyff Arena de Ámsterdam.

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Los holandeses sufrieron hasta el último microsegundo de la reposición, en el que el brasileño Lucas Mauro convirtió el triplete de la inmortalidad, para él y para el onceno inglés…

Recital holandés

Ajax salió a divertirse en el Johan Cruyff Arena y, para desgracia del Tottenham, la “juerga” empezó temprano…

Como una pandilla de universitarios en tarde de vacaciones, los holandeses se abandonaron sobre los espacios libres y los que su endemoniado toque provocaba, dándole rienda suelta a su fútbol de libertinaje.

Tadic, lujuria de habilidad y vértigo sobre la banda izquierda, la preferida por Ajax para desfogar su ataque, impactó el balón, desvío en un contrario y Lloris tuvo que volar a punto del infarto.

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Ajax no bromeaba. Se cobró el tiro de esquina. El capitán De Ligt fue Ícaro sin sol aleteando en el área inglesa. A metros del piso, su testarazo fue dirigido al palo… ¡Goool! aullaron 54.990 bocas, 1-0 y 2-0 en el global (4’).

Los ingleses quisieron responder al desafío de inmediato. Son se descolgó por la banda izquierda, Onana creyó que el oriental lanzaría al centro y abandonó su palo, el balón produjo ruido de metal, por poco el engaño daría la igualdad (5’).

El juego se hundiría en los humos de la paz. Tottenham no lograba romper los cercos y, tras de sí, regalaba kilómetros de grama. Contragolpe feroz. Tadic penetró en zona de palpitaciones y remató cruzado… ¡Uy! exhaló la multitud (29’).

La iniciativa inglesa era insuficiente para sus necesidades. El surcoreano Son, luego de cuatro toques en una transición defensa – ataque, recibiría un balón en el área pero su zapatazo no alteró los nervios de Onana (22’).

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Ajax jugaba a su antojo. El 4-2-3-1 de su esquema se transformaba en cuántas figuras da el caleidoscopio al ser girado. Tadic se llevó las marcas y sirvió para Ziyech que, en plena estampida, pateó con toda su potencia… ¡Golazo! 2-0 ¡Final a la vista! (35’).

Moura con todo…

La brigada inglesa desembarcó en Ámsterdam con planes diferentes a los que la guio en la primera etapa. Su arremetida fue mucho más que temeraria, mientras que Ajax pensaba en administrar sus acciones con una propuesta más reservada. ¡Mala idea!

Alli, en desfogue de furia por el centro, tocó a Lucas Moura que seguía la jugada, achique innecesario de Onana… la pelota desflecó su red. Gol, 1-2 y hay vida… (54’).

Tottenham se volcó con todas sus unidades. Llorente zapateó, Onana se volvió pulpo mudando brazos para bloquear. La pelota nunca salió del área. Embestida de Lucas Moura, zambombazo al palo y gol, 2-2. Tottenham se ponía a un gol nada más para sellar su visa a la final (58).

Ajax enloquecía. Nunca se había sentido tan vulnerable en toda la Champions League. En las gradas las canciones habían dejado de tronar. Ahora sólo había gritos y silbatinas, único recurso para exhumar los nervios.

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Ajax trató de recuperar la memoria. Tomó la pelota y allanó la tierra de los británicos. Remate cruzado de De Ligt y Lloris calentó nuevamente sus guantes (70’). El partido entraba en un drama en el que el “todo vale” imperaba.

Ziyech barrenó el blindaje inglés, remató con violencia y el vertical izquierdo le devolvió su “encargo” (78’). Las fuerzas desaparecían. Los dos equipos difícilmente mantenían los módulos en orden. Cóctel de muerte: tensión e intensidad en una sola copa.

La bola seguía su viaje infatigable de norte a sur. Y de sur a norte. Las dos escuadras iban al abordaje… a la salvación o la muerte… Onana tiró la piel, Son disparó ¡Infartos en el cemento!

Y faltaba el latigazo de muerte, el soplo de vida… Lucas Moura metió la zurda con el alma, la piel y el espíritu entero en el quinto minuto de reposición… ¡Gol!, el “santo” brasileño produjo el milagro inglés. 2-3, Tottenham a la final de la Champions League…

 

Por: Amado Hernández Gaviria

Liga Deportiva Postobón

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