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11 de septiembre 2019 Liga Deportiva

Tras “naufragio” Medellín halló “playa” ante Once Caldas

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En un duelo de bostezos al principio y de acciones constreñidas al final, el Poderoso se rehízo frente al Blanco. El técnico Aldo Bobadilla quemó garganta desde la línea…

Con gol de Jonathan Marulanda en el último minuto, Independiente Medellín venció 1-0 a Once Caldas, en el estadio Atanasio Girardot, y así ratificó la clasificación a la semifinal de la Copa Colombia tras el 2-3 favorable en la jornada de ida.

0-0

Los primeros 45 minutos fueron un viaje a la “nada”. David González y Gerardo Ortiz vieron el juego desde sus “hamacas”. Así era la tranquilidad que se vivía bajo la sombra de los tres palos, tanto en sur como en norte.

Caldas, obligado a voltear la serie apenas tenía fútbol para pasar la línea media. Medellín, con el histriónico Aldo Bobadilla estrenándose en la línea, y los cargos de conciencia acumulados tras las goleadas en los clásicos, sólo merodeaba hasta el perímetro.

Tiro libre. Andrés Cadavid dijo “mía” pero fue Elvis Perlaza quien bombeó. Ningún sobresalto. Ortiz la abrazó con ternura (19’). Juan Manuel Cuesta, urgido de emociones, descorchó por la izquierda, remató abajo pero Gerardo bajó de la hamaca y controló (28’).

El “Rojo” no prestaba el “juguete”. Andrés Ricaurte le daba cuerda pero no tanta como para romperla. Operación sostenimiento. Administración de recursos. 0-0. Y para la tribuna… tedio, bostezo, abulia. Todo quedaría pendiente para el segundo tiempo.

Apuesta roja

Caldas se vio con más iniciativa en el albor del segundo tiempo. Medellín, cauto y precavido, remendó sus líneas, redujo espacios y esperó: transición o contra.

Con la posesión, el Once sumó metros y se arrimó a la hamaca de González. David Lemos, tras una cadeneta de toques sobre el borde del área, remató cruzado pero sin dirección de puerta (53’). El balón giraba solo en la grama sur, la del Dim.

El de Manizales continuó merodeando. Su confianza crecía. Sus volantes tejieron con autoridad. Adrián Estacio bombeó desde la izquierda y Juan David Rodríguez, con el arco para él, pellizcó la bola con imperfección ¡Uy! (58’).

A la “caja roja” no le entraba el último “cambio”. Germán Cano llegaba al área pero no podía empalmar a gusto. Ricaurte volvió a sus andanzas a borde de área. Chute con curva hacia la cruceta ¡Uf! (69’). El duelo empezaba a ser un ida y vuelta de alto riesgo.

Las “contras” se activaron. Con la zaga blanca desparramada sobre el camino, el Poderoso halló vías para allanar el área del Blanco Blanco. Descolgada por derecha, pase para el “Matador”, zambombazo y volada de Ortiz (76’). Cano debió salir por molestias en rodilla.

En sus últimos minutos, el juego se dividiría entre espasmos y acciones constreñidas. El Once quemó las naves y detonó su polvorín. Nada cambiaría el desenlace. En la última del partido, Jonathan Marulanda, a pase de Adrián Arregui, zapateó frontal… ¡gol! 1-0. Clasificación a la semifinal.

Por: Amado Hernández Gaviria

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